Artista multidisciplinario, Irving Aarón Mendoza Hernández (Guerrero, 1992) egresó de la Facultad de Artes de la Universidad Autónoma del Estado de Morelos; artista camaleónico, con proyectos que van desde el arte urbano, la música, la literatura, la instalación y la escultura se distingue por retratar en sus lienzos las dificultades y realidades de nuestro entorno contemporáneo.

Participante en exhibiciones grupales y personales a lo largo de la República Mexicana (Morelos, Guerrero, Ciudad de México, Sonora, Jalisco), destaca también como un profesionista de las artes dedicado a la investigación; en particular sobre los aspectos fundamentales de las “tradiciones” y sus procesos de transcultura, la evolución que inmiscuye a la artesanía y las manifestaciones artísticas de los pueblos y localidades de su región de origen.
“Mi trabajo”, nos cuenta en corto, “siempre ha sido diverso: desde el arte clásico, la pintura, la escultura y la literatura; a procesos más contemporáneos, como la fotografía, la instalación y el arte urbano… Y aunque existe en toda mi trayectoria un hilo conductor, el trabajo de cada colección, de cada obra, es particular y único. Dentro de mi pintura al óleo he tenido diferentes referentes artísticos: el surrealismo en la época temprana de mi trayectoria, el tenebrismo español, la composición de los maestros de la escuela Veneciana, el neoclasicismo, e inclusive él pop. Considero que mi estilo se caracteriza por la monumentalidad del soporte, la caracterización de la naturaleza como personaje principal de la obra, el exotismo de los cuerpos y el análisis de las máscaras como elemento primordial de la composición…”.
“Plegarias en la montaña”, con prólogo de Luis Ricardo Campos Torres, es un poemario que explora la unión entre lo místico y lo sagrado, mostrándonos cómo la muerte y el dolor, y los sentimientos de perdida que los atañen, trascienden en el imaginario colectivo.

Dividido en tres fases, los lectores transitarán por el dolor a través de oraciones y plegarias; la grandiosidad por medio de odas y elegías, y la calma en poesías libres y narrativas. Gracias a sus páginas, podremos adentrarnos al poco conocido y abordado naturalismo rural y, por consiguiente, a “nosotros mismos y nuestra conciencia de lo que es el dolor de la perdida y la muerte”.
Libro para inmiscuirnos en los paisajes del sur de México, dentro de las casas de la gente de la montaña, sus vestimentas y ritos más solemnes, vale la pena nos acerquemos a conocerlo. Va su Instagram @igvim_3ch