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Normalmente, cuando hablamos de cine apocalíptico, nos imaginamos zombis, guerreros tipo cyberpunk, escenas de acción y violencia con un final pesimista, pero esta película, que entra en este género, es diferente y se va por el lado emocional, y se desarrolla de una forma que refresca las tramas trilladas.

La película cuenta la historia de Hig (Jacob Elordi), un joven piloto que, junto a Bangley (Josh Brolin), un militar experto en supervivencia, han sobrevivido a una epidemia de un virus que prácticamente acabó con la mayoría de las personas a nivel mundial y devastó la civilización como la conocemos.
Hig ha construido un refugio (prácticamente un hangar) eficiente, pero aislado, en un despiadado mundo postapocalíptico. Sus únicas formas de entretenimiento son mirar las constelaciones por las noches, las cuales ha rebautizado con el nombre de su perro (su más fiel acompañante) y de su difunta esposa. También tiene un pequeño avión con el que suele volar durante el día, con el fin de ver si todavía queda algo o alguien que pueda llevar a su pequeño refugio. Cuando Hig recibe una misteriosa transmisión de radio, se aventura en lo desconocido en busca de la esperanza y la humanidad en las que aún cree.

“La constelación del perro” es la novela detrás de “La Guerra de los Últimos”, la nueva apuesta del director Ridley Scott. Una historia postapocalíptica con una profunda conexión humana.
“Siempre estoy buscando algo que no haya hecho antes”, exclama el legendario realizador Ridley Scott sobre esta nueva película que lo tiene como director y productor.

Las palabras no solo representan a la perfección la naturaleza curiosa y el espíritu inquieto que ya son el sello de Scott, sino que además adelantan algo sobre la singularidad de la nueva historia que las audiencias verán en pocos días en la pantalla grande.
“Quería evitar hacer algo que ya se hubiera hecho hasta el cansancio. Estoy dispuesto a hacer lo que sea para evitar un cliché. Ese es mi mantra en todo lo que hago”, completa el realizador.

Protagonizada por Jacob Elordi, Josh Brolin, Margaret Qualley, Allison Janney, Benedict Wong y Guy Pearce, esta película llega al cine con la inconfundible visión de Scott, tras un largo camino que comenzó en 2012 con una idea prometedora.
Esta historia nació 14 años atrás con “La constelación del perro”, la novela de Peter Heller, publicada en agosto de 2012, que se convirtió en un éxito de ventas y de crítica. El relato captó la atención del productor ejecutivo Brandon Scott Smith, quien se lo dio a su padre, el guionista Mark L. Smith. Tras leerlo, Mark supo de inmediato que allí había una historia digna de llevar a la pantalla. Rápidamente adquirió los derechos y, sin esperar recibir el encargo, se puso a escribir un guion.

El atractivo guion de Mark L. Smith llegó a manos de Scott, admirador de trabajos anteriores del guionista, como “El renacido” y “Remando como un solo hombre”. El director estaba en busca de un nuevo proyecto tras concluir el rodaje de “Gladiador II”, y apenas terminó de leer el guion supo que esa sería su siguiente película.
Apoyado en la historia original de Peter Heller, Smith aportó su propia maestría y creatividad, apartándose eficazmente de ciertos elementos del libro en momentos clave.
“El guion de Mark plasma a la perfección el espíritu de lo que Peter buscaba transmitir en el libro y de lo que planteaba, desde un punto de vista filosófico, sobre la sociedad y el mundo. Además, le imprimió su propio lenguaje visual y su propio vocabulario”, señala el productor Michael Pruss.

Scott quedó sorprendido por el guion de Smith, un relato distinto sobre el fin del mundo en el que cobra especial relevancia el elemento humano. “Lo que Mark logró fue dotar a los personajes de una auténtica dimensión humana. La convivencia entre los personajes de Jacob y Josh tiene cierta dosis de humor, incluso de comedia. Son como una pareja dispareja obligada a convivir y soportarse indefinidamente”, describe el realizador, al tiempo que agrega que el drama y el terror también forman parte de la historia, convirtiéndola en la “tormenta perfecta”.
Pese a ese cóctel irresistible que indudablemente cautivará a las audiencias en el cine, Scott asegura que la magia de “La Guerra de los Últimos” está en otro lado.
Cuenta el productor Pruss: “Ridley veía la historia como una especie de parábola y le gustaba que fuera diferente de muchas otras historias sobre el fin del mundo. Esta habla más de cómo la desolación conduce a la soledad y de cómo se recupera la conexión con el mundo natural que nos rodea. Le gustaba que, si bien la historia no era necesariamente optimista, tampoco fuera pesimista. Eso fue lo que realmente lo atrajo”.
La historia es interesante y, conforme se acerca el final, hay un giro que sorprende y explica la forma de ver la vida del protagonista. Hay una razón de peso por la que la novela se llama “La constelación del perro”. Y aunque no pretendo hacer spoilers, el final es esperanzador.

Recomendable para los cinéfilos que gustan de historias diferentes, orgánicas y emotivas. ¡Nos vemos en el cine!
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