
El patio central del Palacio Municipal de Guadalajara se transforma en un espacio para encontrarse con la imaginación a través de “50 años, 50 obras”, exposición de Ricardo Olivares que reúne una selección de piezas con las que el escultor celebra cinco décadas de trayectoria y revisa distintas etapas de su búsqueda artística.

Abogado de profesión, Olivares retomó la escultura a los 37 años, durante un periodo de reposo provocado por un problema de salud. Aquella pausa se convirtió en un nuevo comienzo y, con el paso del tiempo, la creación artística terminó por ocupar un lugar central en su vida.

Para esta muestra fueron revisadas alrededor de 150 esculturas, de las cuales se seleccionaron 50 piezas representativas. La exposición reúne 40 esculturas, principalmente realizadas en bronce, además de 10 obras en otros formatos, entre ellas pintura y grabado.

El recorrido propone acercarse a un universo donde lo real y lo fantástico dialogan constantemente. Las figuras humanas, animales y personajes imaginarios aparecen cargados de simbolismos, mientras que algunas series exploran conceptos relacionados con los reyes, el poder y sus significados.

También está presente una mirada lúdica, casi infantil, que encuentra en personajes como los astronautas una manera de hablar de los sueños, las posibilidades y aquello que parece imposible. Así, el bronce deja de ser solamente materia para convertirse en una forma de hacer visibles pensamientos, recuerdos e ideas.

La exposición invita a detenerse frente a cada pieza y descubrir cómo Olivares construye un lenguaje propio entre la imaginación y la realidad.