Durante mucho tiempo, Hollywood le apostó a las películas con perros como protagonistas, sobre todo en los años 60 y 70. Todavía resuenan en las mentes del inconsciente colectivo de varios cinéfilos nombres como Lassie, Rin Tin Tin, Benji y Beethoven, entre muchos otros.

Luego hubo una pausa en el tema, supongo que por desgaste y evolución temática; sin embargo, prácticamente dos décadas después del último canino famoso, vuelven a surgir títulos donde hay temas y narrativas más actuales.
Los humanos vuelven a compartir créditos con perros, pero de una manera en que logran complementarse más allá de competir por el papel protagónico, creando historias entrañables donde ambos son protagonistas y ambos son igual de importantes. Ejemplo de ello son películas como “Mi amigo Enzo”, de 2019, y “La razón de estar contigo”, de 2017.
Dice un viejo adagio de Hollywood: “Nunca actúes con niños ni con animales, ya que al final ellos se llevarán todo el crédito y los reflectores”. Y aunque durante mucho tiempo este adagio fue cierto, en la película que recomendamos en esta ocasión, el célebre actor Brad Pitt quiso correr el riesgo y el resultado fue una gran película, donde logra una gran mancuerna con su coactor, un perro llamado Odín, que hace su debut en el cine en este emocionante estreno.

Tras un aterrador accidente aéreo, el oficial de las Fuerzas Especiales James Belmont (Brad Pitt) y su perro de combate, Odín, ambos ya retirados del ejército, quedan varados por culpa de un accidente en una avioneta, en lo más profundo de la naturaleza salvaje de Alaska.
Juntos, se ven obligados a librar una brutal lucha por sobrevivir. Deberán caminar por caminos inhóspitos, llenos de peligro, terrenos desconocidos, ríos caudalosos y feroces animales salvajes, todo esto armados solo con un mínimo de equipo y su inquebrantable amistad.
Desde antes de iniciar su aventura, tratando de volar sobre esta selva, el personaje del gran actor J. K. Simmons, quien es una especie de asesor —no quiero entrar en spoilers—, le advierte que ese lugar es como una bestia; de ahí el nombre de la película.

Mucho que decir de este estreno y de sus protagonistas.
Empezando por Odín, un excelente perro actor. Su nombre real es Uber —y es un pastor alemán—. Su personaje tiene una historia muy rica y compleja: es un perro entrenado para el combate, ha vivido la guerra y ha tenido experiencias devastadoras. Perdió una pata delantera, por lo que usa una prótesis, al igual que en su dentadura. Ha pasado por mucho y es tiempo de su retiro y de que viva en paz, muy similar a cualquier veterano de guerra, con secuelas emocionales —tiene pesadillas frecuentes—, pero orgulloso de su legado.
Camino a su hogar ocurre un accidente donde, afortunadamente, sobrevive a un avionazo junto con su compañero James Belmont (Pitt). Desde ese momento dramático vemos una actuación convincente que, durante su épica travesía, nos hará llorar, reír y emocionarnos como cualquier película de drama y aventura bien realizada. En todo momento veremos una amistad a toda prueba, donde él y su dueño se salvan mutuamente de peligros extremos.
Cabe señalar que, para asombro de muchos, es el perro quien realmente actúa en la película; es decir, no es un ser animatrónico ni una animación gráfica por computadora.

Por otro lado, tenemos a Brad Pitt, un actor camaleónico, todoterreno, que nos ha hecho reír y llorar e incluso incomodarnos, como en su personaje icónico de la película “Seven: Los siete pecados capitales”, de 1995. En esta ocasión interpreta al oficial retirado James Belmond, un guerrero que, al igual que su compañero en armas, ya ha vivido suficientes horrores y también se está retirando.
Al igual que Odín, a partir del accidente vemos escenas con una fuerte carga emocional que no cualquier actor podría interpretar. Ambos guerreros desafían los peligros de la selva, cuidándose mutuamente, sin esperar nada a cambio. James entrenó a Odín desde cachorro para convertirse en perro de combate. Después de un violento episodio en el que los dos casi pierden la vida, la decisión estaba tomada: James se retiraba.
Del aclamado cineasta David Ayer, “El corazón de la bestia” es un intenso thriller de aventura que explora el vínculo inquebrantable entre un hombre y su mejor amigo, mientras enfrentan la batalla más grande de sus vidas.

Esta película de suspenso y supervivencia, escrita por Cameron Alexander, además de ser protagonizada por Brad Pitt, también cuenta con él como productor.
La película es entretenida, dramática y con buenos momentos de suspenso. Muchos dirían que la trama y la conclusión son previsibles, que el tráiler muestra todo lo importante, pero no es así. Esta es una historia cuya narrativa se saborea poco a poco; lo importante es el desarrollo y el recorrido del camino más que la llegada al destino.
Es un thriller sobre la supervivencia y la tensión está presente en muchos momentos. Hay un vals de problema y solución, pero que se disfruta, no se sufre. Al final, nos deja una reflexión sobre la amistad entre un hombre y su perro.

Recomendable para los cinéfilos que gusten de un buen drama de amistad, suspenso y acción. ¡Nos vemos en el cine!
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