Cronomicón

Hernán González convierte un cuarto de Palma en una escena donde el vitral, la fotografía y lo sobrenatural construyen un imaginario sobre el deseo, la espera y aquello que permanece

Un cuarto donde habitan las sombras

Una de las habitaciones de Palma Galería guardar la exposición “Plata, Luna llena y maldiciones”, de Hernán González; un espacio que ofrece la sensación de entrar a un lugar donde algo ocurrió, algo quedó suspendido y todavía espera ser encontrado.

Exposición “Plata, Luna llena y maldiciones” de Hernán González

Entre fotografías en blanco y negro, paisajes cubiertos por la niebla, figuras apenas perceptibles y piezas de vitral que intervienen las imágenes, el artista construye una escena que recuerda al cine de terror clásico, pero también a una historia romántica que terminó dejando una especie de fantasma detrás.

La exposición ocupa ese cuarto de proyectos de Palma: Project Room, y propone mirar el alma como una materia que puede alojarse en objetos, imágenes y espacios, hasta convertirlos en una suerte de amuletos o maldiciones. El resultado es una atmósfera entre lo romántico y lo trágico, donde el deseo parece prolongarse más allá de aquello que lo provocó.

González trabaja principalmente con vitral y en esta ocasión decidió cruzar esa práctica con un archivo fotográfico que hasta ahora no había llevado de esta manera a una exposición. Las fotografías análogas funcionan como escenarios: paisajes brumosos, espacios ambiguos y escenas que parecen detenidas en el tiempo. Sobre ellas, el vitral agrega pequeños gestos que transforman la imagen.

Exposición “Plata, Luna llena y maldiciones” de Hernán González

“Esta exposición la trabajé para el espacio, ya lo conocía. Yo trabajo generalmente con vitral y en mi formación académica trabajé fotografía, pero nunca había trabajado la fotografía como tal para exposiciones o muestras”, explica.

La idea surgió alrededor de un “lente condenado” o un alma condenada a esperar. Desde ahí, las piezas fueron tomando una dimensión teatral. “Partí como de una línea teatral, como de una cosa de planos, de escenario”, cuenta.

Esa idea atraviesa toda la sala. Una fotografía puede convertirse en una ventana; una intervención de vitral, en una cortina; unos destellos pueden parecer luciérnagas o algo que se mueve en medio de una ruina. En otra pieza, unos huesos de una mano sostienen una flor viva, una imagen que concentra buena parte de la tensión de la muestra: algo permanece vivo mientras aquello que lo sostiene pertenece a otro tiempo.

Exposición “Plata, Luna llena y maldiciones” de Hernán González

“Sí, la idea de este ente en espera de algo, este ente condenado a estar ahí esperando algo”, señala González.

Incluso los detalles arquitectónicos forman parte de la narración. En una de las esquinas superiores de la sala aparece una telaraña realizada en vitral, como una referencia al paso del tiempo y a esa espera que continúa acumulando señales.

Por eso, más que una suma de piezas independientes, González concibió la exposición como una escena completa. “Toda la sala es como una intervención, todo el cuarto. Lo planeé desde esa lógica, como hacer como una escena total”, explica.

Exposición “Plata, Luna llena y maldiciones” de Hernán González

Sin embargo, cada obra también puede funcionar por separado. El visitante puede incluso observar la exposición desde afuera, sin necesidad de entrar al cuarto, como si estuviera frente a un escenario dispuesto para contar una historia que cada quien termina de imaginar.

En el centro de esa construcción está el vitral, una técnica que forma parte constante de la práctica del artista y que aquí adquiere otra función. González trabaja el vitral con cinta de cobre y parte generalmente del dibujo para construir formas que, colocadas sobre las fotografías, simplifican o transforman determinados elementos.

“Un poco por eso las escenas que están en las fotografías tienen como estos gestos en vitral que hacen como una caricatura de algo”, explica. La técnica permite que una cortina, unos destellos o una silueta se conviertan en signos dentro de un paisaje que nunca termina de revelar del todo qué sucedió.

Exposición “Plata, Luna llena y maldiciones” de Hernán González

Así, “Plata, Luna llena y maldiciones” se mueve entre la fotografía, el vitral y la puesta en escena para hablar de una presencia que permanece. Una exposición sobre aquello que no termina de irse y sobre la posibilidad de que los objetos también puedan conservar una memoria, un deseo o incluso una condena.

El cuarto de proyectos de Palma es curado por Escombro y forma parte del programa de exposiciones de este espacio. En paralelo, Palma presenta “Master & (or) Servant (Smile)”, de Raúl Rebolledo, como parte del tercer y último bloque de exposiciones de 2026.

Datos

  • “Plata, Luna llena y maldiciones”
  • Artista: Hernán González
  • Espacio: Cuarto de proyectos de PALMA
  • Curaduría: Escombro
  • Lugar: PALMA, Calle Manuel López Cotilla 1360, Col. Americana
  • También en Palma: “Master & (or) Servant (Smile)”, de Raúl Rebolledo

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