Resultan curiosas las historias que unen pequeños utensilios diarios y que, años después, son anécdotas de triunfo y vida.
Ahí está La Gorda, esa cadena de restaurantes netamente tapatíos que ofrecen comida típica mexicana, con una sazón impoluta probada por miles de personas.
Y esos “utensilios” son nada menos que una olla de barro y otra de Patabam, así como un anafre con carbón.

Después, la confluencia de dos calles —General Coronado y Juan Álvarez—, una mesa sencilla con pocas sillas acomodadas y el tesón de tres personas: Josefina García “La Gorda”, su esposo Marcelino Rodríguez “Machelo” y la tía abuela, doña Hildeliza Ruvalcaba. Ese negocio callejero al aire libre, donde cuando llovía tenían que “correr” a quitar todo hasta que pasara la susodicha tormenta, hoy tiene ocho sucursales y acaba de cumplir 70 años de vida.
Y, como reza el viejo dicho popular, “el resto es historia”.

Y para celebrar en grande estas siete décadas de vida, se organizó una fiesta (con mariachi en vivo incluido) en su sucursal del barrio de Santa Tere, donde se dieron cita empresarios, miembros del Gobierno de Jalisco, medios de comunicación, amigos de toda la vida, familiares y hasta distribuidores que han colaborado con La Gorda durante años interminables. Como deleite principal, se ofrecieron a los presentes dos de sus platillos emblemáticos de su carta: el pozole tradicional y sus enchiladas de pollo con mole.

Los discursos protocolarios arrancaron con Mónica Rodríguez García, actual directora general de la empresa e hija de La Gorda, quien agradeció a su madre “por enseñarnos que una olla de barro vale más que cualquier lujo”.

Enseguida, tocó el turno de Mauro Garza Marín, coordinador de Desarrollo Económico de Jalisco, quien asistió como representante del Gobierno estatal. Al hacer uso de la palabra, destacó que ejemplos como el de la señora Josefina son “los que queremos mostrar al mundo”. Para finalizar, La Gorda agradeció de viva voz a todos los presentes el privilegio de sentirse elegida al momento de pensar en algún restaurante de comida típica mexicana.

Hoy en día, el restaurante La Gorda da empleo a más de 200 personas y su expansión a otras colonias de Guadalajara se da gracias a que ese pedacito de aquella banqueta que albergó por primera vez en 1956 a tres soñadores de la cocina mexicana se ha ido a otros barrios, a otras colonias, para empezar otras historias gastronómicas, con sacrificio, pero mucha constancia.
PARA SABER
• La sucursal más reciente de restaurantes La Gorda abrió sus puertas hace dos años en Bulevar Bosques de Santa Anita 320, en San Agustín.
• Aparte de sus enchiladas de pollo con mole y el pozole, en su carta también ofrecen sopes, tacos dorados, tortas ahogadas, tostadas y carne en su jugo, además de sus chiles rellenos.
• Como detalle conmemorativo, se develó una placa por los 70 años de vida de La Gorda, justo en la entrada de su sucursal de Santa Tere.