En la cuna del embeleso nacen historias de triunfo dignas de ser contadas una y otra vez.
Y en la semblanza del Tejuino Marcelino se enrosca una canción —“Marcelino”, del compositor Pablo Sorozábal y que viene en la banda sonora de la película Marcelino, Pan y Vino (1955)—, varios intentos truncos de venta de tacos al vapor y tortas ahogadas, y una tradición que a principios de octubre cumplió 71 años de existencia.

Sí, Manuel Ornelas Gómez, mejor conocido como don Marcelino, partió en su niñez de su natal Encarnación de Díaz hacia Fresnillo, Zacatecas, para después trabajar en una inmensa mina. En 1955, ya en Guadalajara y con una receta de su tío, comenzó a vender en una olla de peltre la bebida de maíz amarillo fermentada con piloncillo, que el estado de Nayarit siempre asevera ser la cuna de este elixir prehispánico, aunque en la zona de Guachimontones se han encontrado las ollas tejuineras más antiguas de México.
¿Y la canción? Sencillo: la esposa de Manuel le “cantaba” dicha tonada a su primer hijo para arrullarlo, así que optó por llamarle “Marcelino” a su tejuino, pero el público decidió nombrarlo a él como “don Marcelino”. Total, algunas costumbres vocales son más poderosas que los apelativos de nacimiento.

Pues bien, este tejuino legendario de la Perla Tapatía une esfuerzos con La Trrincheraa, ese ya tradicional restaurante ubicado en una casona en los linderos de la colonia Moderna (más una sucursal en San Isidro 2, en Las Cañadas), que ofrece un buffet catalogado como uno de los mejores de Guadalajara.
Esta unión consiste en que los domingos, en el precio del buffet viene incluida la degustación de este líquido tradicional, ya sea en su opción habitual de tejuino y nieve de limón o como “Trinchelino”, una preparación especial que solo estará en La Trrincheraa y que lleva tejuino, nieve de tamarindo y mezcal.

Durante la presentación de esta unión gastronómica, se contó con la presencia de América Ornelas, encargada administrativa de Tejuino Marcelino, y del dueño de La Trrincheraa, Jorge Danel Urquirdy.
Cabe destacar que la intención de colocar el tejuino en las mesas del restaurante es enaltecer las tradiciones mexicanas y poner a consideración del público en general marcas mexicanas dignas de cualquier festín que, al degustarlas con toda tranquilidad, fomentan la casi olvidada “sobremesa”, que no es otra cosa que ese espacio de tiempo después del postre en el que los comensales usualmente conversan sobre diversos tópicos laborales, familiares o de ocio absoluto.
Y qué mejor que acompañar la sobremesa en La Trrincheraa con un inmejorable Trinchelino.

PARA SABER
• Tejuino Marcelino se encuentra en el local 22 del Mercado IV Centenario, calle Angulo 829. América Ornelas comentó con mucho orgullo que “se siente orgullosa de seguir el legado del abuelo”. Cabe destacar que este es un negocio familiar y no tiene sucursales porque a los clientes les gusta asistir al local original. Incluso lo visitan tapatíos que radican en el extranjero cuando regresan al terruño que los vio nacer. Su horario de servicio es de lunes a viernes, de 11:00 a 16:00 horas, y sábados y domingos, de 11:00 a 15:00 horas.
• La Trrincheraa Moderna abre de 08:00 a 13:00 horas (el costo del buffet es de 329 pesos para adultos y 229 pesos para niños), mientras que La Trrincheraa San Isidro (el costo del buffet es de 499 pesos para adultos y 229 pesos para niños, y cuenta con lienzo charro) labora de 08:00 a 18:00 horas. Y, como siempre dicen: “Los precios están sujetos a cambio, pero el antojo siempre está incluido”.