Cronomicón

X unas nikes

X unas nikes

“Desde chiquito que lo soñamos primero

Alta facha, pero nos faltan los ceros”

Trueno en X unas llantas

¡Por unas nikes, cabrón, por unas pinches nikes, no mames! me digo, pero apenas puedo, porque corro, sigo corriendo, corro, hecho, la, verga, por, la, calle, corro, corro con el sudor confundiéndose con la lluvia, corro con el corazón en la garganta, corro con la tos y el aire que, me, fal, ta, corro, las piernas me arden, me calambrean, cabrón, corro, corro, porque ya los traigo atrás, porque esos culeros vienen también corriendo y ya están encima, corro entre la lluvia, corro con miedo, corro por unas pinches nikes, cabrón, por unas pinches nikes, puto, ¡qué pendejo! el temblor me atraviesa, porque ya me van a alcanzar esos culeros, son ellos en ese puente, ya me vieron, corro, corro, pero ya no puedo correr, nel, no puedo, me voy a tirar, aquí, ¡ahorita!, pero el pinche miedo me levanta cuando me iba a dejar caer, pinche miedo me aferra y me mueve las patas y corro corro, sigo corriendo, no mames, cabrón, corro aunque ya no puedo correr, no mames, puto, vas a valer verga por unas pinches nikes, cabrón, corro, toso, me ahogo, me falta el aire, pero allá vienen esos culeros, ya casi, corro pero al chile no puedo, no puedo correr más y las piernas se me desconectan, tummm, se van a la verga, shhhh…

aha, aha, ahah...

...respiro, jalo aire, jalo aire.

La noche. La pinche noche. Y no deja de llover.

…pero ¡verga!

Un pinche plomazo me levanta…

No mames no mames esos culeros no me encuentran pero están disparando… el terror me aprieta los huevos… la lluvia, otra vez corro, no mames cabrón no mames cabrón pinche pendejo no mames por unas pinches nikes los huevos me arden y corro corro otra vez porque deben de venir esos culeros deben de ser ellos pero no falta mucho para mi casa vale verga corro aunque ya no puedo corro aunque tengo ganas de cagarme y de llorar corro aunque la lluvia aprieta más, verga, ¡verga! ya está granizando, corro aunque no sé si esos son más plomazos o truenos, corro pisando la piedras de hielo que caen de arriva, corro empapado, ensopado, enlodado, corro aterrado, corro como niño, corro como pendejo, corro aunque no sé si esos culeros siguen aquí, atrasito, a mi espalda, o si ya no están, corro más porque ya veo mi unidad, pinche idiota ni robar sabes, corro entre los charcos y el hielo, no mames pendejo, corro, que puto aironazo, se te dijo, estúpido, se te dijo, los granizos no paran, se te dijo, wey, por unas pinches nikes, cabrón, por unas nikes te van a matar, puto, corro, corro y empujo al poli de la entrada que le está abriendo a los coches, más lluvia, más hielo, verga, el suelo truena, otra vez, ¡crak!, otro trueno y corro porque ya casi, casi, corro porque soy un pendejo porque tengo mucho miedo porque ya casi llego, no mames qué pendejo eres, no mames la cagaste, corro y corro y corro hasta que dejo de correr

...estoy frente a mi puerta y trato de sacar las llaves pero me tiemblan las manos. Se me caen. Que ya no vengan, por favor, que no vengan esos culeros, por favor, ayúdame, diosito, por favor, que no vengan, que no sean ellos, por favor, yo te juro que…

Recojo las llaves y apenas pue, do, me, ter, las, en, la, ce, rra, du, ra de tanto que me tiemblan.

Pero abro.

Cierro la puerta con cuidado atrás de mí para que mi jefa no se despierte.

Trato de no hacer ruido.

Trato de aguantarme las pinches ganas de chillar, de irle a tocar la puerta de su cuarto a mi mamá y abrazarla, acurrucarme junto a ella y que me seque las lágrimas sin preguntarme nada, como cuando era más morrito, tiempo atrás, antaño, hace unos meses, antes de entrar a la secun, antes de la primaria, antes, antes de todo, cuando me cargaba en los brazos.

—¿Mijo, eres tú, ya llegaste?

Es mi jefa, me grita desde su cuarto y yo, pa que no se me salgan las lágrimas solo le tiro un “ujum”.

Y funciona: no me contesta.

Desde su cuarto solo se oye el ruido de la tele.

No sale. No se da cuenta de nada.

La vida afuera sigue escurriendo.

El granizo azota la calle. Se la traga.

Me voy al baño, dejando un reguero de agua por donde piso, plaf, splash, suenan mis tenis ensopados contra el suelo, plaf, splash.

Abro la puerta. Entro. La cierro.

Pongo el seguro.

Me siento sobre el escusado.

Me aguanto las lágrimas.

Me trago los mocos.

De la mochila saco la caja empapada.

Los tenis adentro también están mojados.

Los saco y agarro la toalla colgada sobre la cortina de la regadera.

Los empiezo a secar, mientras me calmo.

Respiro profundo.

Inhaaaalo y exhaaalooo.

Inhaaaalo y exhaaalooo tragándome las lágrimas.

Inhaaaalo y exhaaalooo.

Los voy secando con cuidado, y como la toalla está medio húmeda, corto tantito papel de baño y se lo paso por encima.

Inhalo y exhalo y las voy secando las nikes, despacito, tranquilo, repasando con mis yemas cada una de las costuras como si acariciara un tesoro: el contorno de la palomita, perfecta, la textura de la piel roja y blanca, el logo original de Air Jordan, el del balón, no el del jumpman; la suela roja y sus circulos uno encerrado adentro de otro, perfectos, atravesados por las lineas que salen del centro, como un sol que escupiera rayos, listo para secar la lluvia y calentar el mundo.

Lo más relevante en México