Cronomicón

Entrevista con las magistradas Paulina Camacho Mendoza y Martha Leticia Padilla Enríquez, quienes destacan que la obra es un testimonio de los obstáculos, las conquistas y los espacios que aún faltan por ganar en el ámbito de la justicia

“Mujeres que desde la justicia crean democracia”: ocho historias que abren camino

Hay historias que no suelen aparecer en los expedientes judiciales, en las estadísticas institucionales ni en los registros oficiales. Son aquellas que hablan de los primeros pasos, de las decisiones difíciles, de las oportunidades que tardaron en llegar y de las mujeres que tuvieron que abrirse camino en espacios donde su presencia no siempre fue habitual.

Parte de esas experiencias se reúnen en el libro “Mujeres que desde la justicia crean democracia”, una publicación que pone en el centro las voces y trayectorias de ocho mujeres vinculadas al ejercicio del derecho y la impartición de justicia.

Lejos de ser un manual jurídico o un tratado académico, la obra propone un recorrido por las experiencias personales que acompañaron el desarrollo profesional de sus autoras. Es también un ejercicio de memoria y reconocimiento a quienes, antes que ellas, abrieron puertas en un ámbito históricamente ocupado por hombres, pero, sobre todo, una invitación a mirar la justicia desde una perspectiva más humana.

La magistrada Paulina Camacho, coordinadora del libro, explica que la publicación nació de un compromiso personal para reunir distintas experiencias alrededor de una misma ruta: el ejercicio del derecho y la participación de las mujeres en los espacios de decisión.

La propuesta fue integrar ocho perspectivas distintas, desde una ministra de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, magistradas, juezas y abogadas, para abordar seis temas comunes, pero narrados desde sus propias circunstancias, edades, experiencias y trayectorias.

«No es un manual de derecho, no se trata de un libro 100 por ciento técnico de una investigación científica, sino que es algo más práctico y creo que es más sensible», explica la magistrada Martha Leticia Padilla Enríquez, quien participa como coautora.

La diferencia está precisamente en que las autoras no hablan únicamente desde sus cargos actuales, sino desde las mujeres que fueron antes de llegar a ellos. Sus decisiones, sus entornos familiares, las experiencias que marcaron su infancia y las dificultades que encontraron durante su formación también forman parte de la construcción de sus trayectorias profesionales.

Entrevista con las magistradas Martha Leticia Padilla Enríquez y Paulina Camacho Mendoza

El rostro humano de las mujeres que imparten justicia

Uno de los puntos de partida del libro es reconocer que detrás de cada profesionista existe una historia personal. Para las autoras, hablar de justicia implica también hablar de las circunstancias que las llevaron a elegir el derecho, de las personas que influyeron en sus decisiones y de los obstáculos que enfrentaron para alcanzar sus objetivos.

La magistrada Martha Leticia Padilla considera que no es posible separar completamente a la persona de la profesionista, pues las experiencias acumuladas a lo largo de la vida también influyen en la manera de comprender y ejercer el derecho.

«No podemos hablar del abogado. Tenemos que hablar de la persona primero», señala.

Desde esa perspectiva, las ocho participantes desarrollan los mismos seis capítulos, aunque cada una aporta su contexto y su propia manera de interpretar los acontecimientos. En sus relatos aparecen coincidencias que permiten reconocer experiencias compartidas: ser las primeras mujeres de sus familias en estudiar Derecho, ingresar a una universidad pública, enfrentar situaciones de desigualdad o encontrar en las injusticias vividas durante la infancia una motivación para elegir esa profesión.

Para Camacho, estos puntos en común muestran que, aunque las trayectorias sean diferentes, existen experiencias que conectan a muchas mujeres que han buscado construir una carrera en el ámbito jurídico.

La coordinadora destaca que el propósito no es presentar historias completas de vida, sino recuperar aquellos momentos que contribuyeron a formar a las mujeres que hoy ocupan espacios de responsabilidad.

En ese recorrido también se habla de la vida familiar, de las relaciones personales y de las circunstancias que acompañaron su crecimiento. No se trata de apartar la objetividad que exige la impartición de justicia, sino de reconocer que la sensibilidad y las experiencias humanas también forman parte de quienes tienen la responsabilidad de tomar decisiones.

«Eso no nos quita de la piel nuestra propia sensibilidad como mujeres, como hijas, como madres, como esposas, como compañeras», expresa Padilla Enríquez.

Así, el libro acerca al lector a una dimensión menos conocida de quienes trabajan en el sistema judicial: la de las personas que han tenido que conciliar sus aspiraciones profesionales con los retos de su vida cotidiana.

“Mujeres que desde la justicia crean democracia”

Los espacios ganados y las puertas que todavía no se abren

Otro de los ejes centrales de la publicación es la participación de las mujeres en el sistema de justicia y los cambios que han permitido ampliar sus oportunidades de acceso a cargos de responsabilidad.

Las magistradas reconocen que las políticas públicas, las reformas constitucionales y medidas como la paridad han contribuido a modificar las condiciones de participación. Sin embargo, consideran que los avances no deben confundirse con una igualdad plenamente alcanzada.

La historia del Supremo Tribunal de Justicia de Jalisco es uno de los ejemplos que mencionan para dimensionar ese camino. De acuerdo con los datos expuestos durante la conversación, en más de 200 años de historia, solamente 24 mujeres han ocupado una magistratura en esa institución, frente a más de 180 hombres que han desempeñado el cargo.

Actualmente, alrededor de 14 o 15 mujeres ocupan magistraturas, una cifra que refleja un crecimiento importante en los años recientes, pero también evidencia lo limitado que fue históricamente su acceso a estos espacios.

Para las autoras, reconocer a quienes llegaron primero es indispensable. Sus capacidades, preparación y desempeño contribuyeron a demostrar que las mujeres podían asumir responsabilidades de alto nivel y, con ello, facilitaron el camino para las siguientes generaciones.

No obstante, Padilla Enríquez advierte que todavía existen espacios de decisión en los que la participación femenina no se refleja de manera proporcional.

La magistrada utiliza una imagen para describir esta situación: las mujeres han conseguido entrar, pero todavía permanecen en una especie de sala de espera cuando se trata de acceder a las posiciones donde se toman las decisiones más importantes.

«Estamos todavía en una salita de espera», expresa al referirse a las limitaciones que persisten dentro de las instituciones.

La reflexión también alcanza los cargos de mayor responsabilidad. Las magistradas señalan que, aunque actualmente existe una presencia femenina mucho más visible en el Poder Judicial, todavía hay pendientes importantes, como el hecho de que, en más de dos siglos de historia del Supremo Tribunal de Justicia de Jalisco, ninguna mujer ha ocupado su presidencia.

Por eso, el libro no presenta los avances como una meta concluida. Reconoce las oportunidades que se han abierto, pero también invita a observar las desigualdades que permanecen y a entender que la participación de las mujeres debe trascender la integración numérica de las instituciones.

“Mujeres que desde la justicia crean democracia”

Reconocer a quienes estuvieron antes

Hay un sentido de reconocimiento que atraviesa las páginas del libro: el de las mujeres cuyas aportaciones no siempre fueron visibles, pero que contribuyeron a transformar sus entornos y a generar oportunidades para otras.

En el prólogo, el ahora exsecretario general de Gobierno, Salvador Zamora Zamora, plantea que la publicación también reconoce a aquellas mujeres «cuyas historias no siempre aparecen en los registros oficiales, pero cuya contribución ha sido fundamental para ampliar derechos, fortalecer instituciones y abrir camino a las generaciones que vienen detrás».

Para Paulina Camacho, recuperar esas historias representa una responsabilidad compartida. Las mujeres que hoy ocupan cargos públicos y posiciones profesionales son también resultado del trabajo de quienes las precedieron, incluso de aquellas que nunca recibieron un reconocimiento formal.

«Las historias cuando no se cuentan, no son historias, porque no se conocen los nombres», reflexiona.

En ese sentido, la publicación busca dar visibilidad a las experiencias que han permanecido fuera de la narrativa institucional y reconocer que los cambios no ocurren de un momento a otro. Detrás de cada espacio conquistado hay mujeres que insistieron, que enfrentaron obstáculos y que, en muchas ocasiones, tuvieron que demostrar más para obtener las mismas oportunidades.

Por su parte, la magistrada Martha Leticia Padilla coincide en que existe un compromiso histórico por reconocer a esas mujeres. Incluso desde posiciones que podrían considerarse privilegiadas, explica, las autoras han encontrado limitaciones y obstáculos que permiten entender que todavía hay mucho por avanzar.

El libro también propone una comparación entre generaciones y distintos ámbitos del derecho. La experiencia de una ministra no es igual a la de una jueza o una abogada litigante, pero precisamente ahí reside parte de su riqueza: conocer cómo se manifiestan las desigualdades en diferentes espacios y cómo cada mujer ha encontrado sus propias herramientas para continuar.

La coordinación y compilación de la obra colectiva fue a cargo de la magistrada de la Primera Sala en Materia Penal del Supremo Tribunal de Justicia del Estado de Jalisco: Ana Paulina Camacho Mendoza yentre las participantes se encuentran Yasmín Esquivel Mossa, ministra de la Suprema Corte de Justicia de la Nación; Daniela Márquez Ledesma, abogada litigante; Alma Alejandra Murillo Gallardo, jueza; Jannine Oliveros Barba, corredora pública y perito; Martha Leticia Padilla Enríquez, magistrada; Brenda Judith Serafín Morfín, magistrada; Gabriela Sarai Villalobos, jueza, y otras participantes del ámbito judicial.

La magistrada Nelly Montealegre también colaboró con la introducción de la obra.

Entrevista con las magistradas Martha Leticia Padilla Enríquez y Paulina Camacho Mendoza

Una invitación a reconocerse en otras historias

Aunque el contenido aborda temas relacionados con el derecho, la democracia, los derechos humanos y la participación de las mujeres en las instituciones, las magistradas consideran que el libro puede interesar a cualquier persona, incluso a quienes no tienen formación jurídica.

Su intención es que los lectores encuentren experiencias con las que puedan identificarse, que reconozcan las dificultades que otras personas han enfrentado y que comprendan que el origen, las circunstancias personales o el género no deberían convertirse en límites para alcanzar una aspiración.

Los seis capítulos que estructuran la publicación son:

  • Mi historia, la de muchas. ¿Por qué leyes?
  • Ser mujer en el sistema judicial: luchas, límites y conquistas.
  • Justicia y democracia, un mismo tejido.
  • La violencia de género y derechos humanos: cuando la justicia se vuelve urgente.
  • Las mujeres operadoras de justicia en América y Europa: rutas de viaje, rutas de aprendizaje.
  • Las mujeres como analistas políticas: entre la ley, la opinión pública y la legitimidad democrática.

Cada tema se desarrolla desde las experiencias de las participantes, sin pretender agotar las discusiones jurídicas o convertirlas en una exposición técnica. La apuesta es mostrar cómo esos conceptos se relacionan con situaciones concretas y con las decisiones que han marcado sus vidas.

Camacho considera que la obra puede convertirse en una referencia para quienes buscan inspiración en otras experiencias, pues permite descubrir que detrás de los cargos y las responsabilidades existen historias de perseverancia que no siempre son conocidas.

«Que no sea una limitante el hecho de ser mujer. Y, por supuesto, que no sea una limitante que tú digas: es que como yo no soy abogada, pues no puedo hacer algo mejor o no puedo superarme», expresa.

La intención es que esta primera publicación sea el comienzo de un proyecto más amplio, en el que otras mujeres puedan compartir sus experiencias y aportar nuevas perspectivas desde diferentes actividades profesionales.

«Nosotros somos la punta de lanza para abrir camino a que las demás mujeres tengan voz», señala Camacho.

Para Padilla Enríquez, volver sobre los acontecimientos que marcaron su trayectoria también tuvo un efecto personal. Después de más de 30 años de carrera judicial, participar en el libro le permitió recordar momentos difíciles y obstáculos que, con el paso del tiempo, habían quedado atrás, pero que fueron determinantes para llegar al lugar que hoy ocupa.

Al final, “Mujeres que desde la justicia crean democracia” es una invitación a mirar más allá de los nombramientos y los cargos. Es un testimonio sobre las oportunidades conquistadas, las desigualdades que todavía persisten y la importancia de construir redes entre mujeres para que las siguientes generaciones encuentren un camino menos complicado.

Porque contar estas historias también significa reconocer que ninguna conquista comienza desde cero y que detrás de cada mujer que hoy ocupa un espacio de decisión hay muchas otras que hicieron posible que llegara hasta ahí.

Datos

  • “Mujeres que desde la justicia crean democracia”.
  • Testimonios y reflexiones sobre experiencias personales y profesionales.
  • Publicación: Ediciones del Gobierno de Jalisco.
  • Costo: Gratuito.
  • Consulta y descarga: Disponible en el apartado de publicaciones del Gobierno de Jalisco.
  • Instagram: @mujeresdesdelajusticia

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