México atraviesa un déficit significativo de personal de enfermería, con apenas 2.2 profesionales por cada mil habitantes, una cifra muy inferior al estándar recomendado de 9.2, lo que compromete la calidad de los servicios de salud, señaló Virginia Ortiz, directora de la carrera de enfermería de la Universidad Autónoma de Guadalajara.
Durante entrevista, la especialista explicó que esta problemática no es exclusiva del país, sino parte de una crisis global que se ha intensificado tras la pandemia de COVID-19.
“Tenemos un gran déficit de enfermeras, pero esto es derivado también del envejecimiento de la población, de las enfermedades no transmisibles y de las enfermedades emergentes. La Organización Mundial de la Salud en 2020 estimaba un déficit global de aproximadamente 5.9 millones de profesionales de enfermería; sin embargo, tras la pandemia (…) se ha proyectado que será necesario entre 10 y 13 millones”, afirmó.
En el caso de México, la situación es aún más preocupante debido a la baja proporción de personal disponible frente a la demanda creciente de servicios. La especialista advirtió que esta carencia se traduce en una sobrecarga laboral para quienes ya ejercen la profesión.
“Estamos muy por debajo del estándar que se establece a nivel global, entonces esto nos marca definitivamente un gran déficit de personal de enfermería. No llegamos ni siquiera a este promedio mundial que nos pudiera garantizar una atención de calidad”, dijo, al señalar que el número de pacientes por enfermero suele rebasar la capacidad operativa en hospitales y centros de salud.
Ante este panorama, Ortiz consideró urgente incrementar la inversión tanto en la formación como en la contratación de personal. Asimismo, destacó la evolución de la profesión, que ha dejado de ser únicamente técnica para consolidarse como una disciplina con formación académica avanzada. En ese sentido, también resaltó que los profesionales de enfermería han ampliado sus capacidades.
“Ya la enfermera tiene la capacidad también de hacer diagnósticos enfermeros y generar un plan de cuidado a la medida del paciente (…) No es una licenciatura solamente de simple vocación (…) se requiere tener formación académica, científica, basada en evidencia”, comentó, además de señalar que en ciertos casos pueden emitir recetas con limitaciones normativas.
Finalmente, hizo un llamado a las nuevas generaciones a considerar esta carrera como una opción profesional viable.