Guadalajara

La movilización obligó a un operativo de la Policía Vial, que realizó cierres a la circulación en sus alrededores.

Pintan 12 mil colombianos de amarillo la Minerva

Desde las cinco de la tarde, la glorieta de La Minerva comenzó a cambiar de color. Camisetas amarillas, banderas tricolores, tambores, cánticos y bengalas fueron ocupando uno de los puntos más emblemáticos de Guadalajara hasta convertirlo en una extensión de Colombia. Cerca de 12 mil aficionados se reunieron para dar el banderazo previo al partido entre la selección cafetera y la República Democrática del Congo, que se disputará en el Estadio Guadalajara.

La celebración reunió a miles de colombianos, pero también a decenas de tapatíos que se sumaron al ambiente festivo. Entre abrazos, fotografías y canciones, mexicanos y colombianos compartieron la tarde en una muestra de hospitalidad que fue reconocida por los visitantes.

La movilización obligó a un operativo de la Policía Vial, que realizó cierres a la circulación alrededor de La Minerva para facilitar la concentración, la cual se prolongó hasta entrada la noche. Paralelamente, cientos de aficionados también acudieron al hotel de concentración de la selección colombiana para intentar ver de cerca a sus jugadores.

Glorieta Minerva pintada de amarillo por colombianos (X: Pablo Lemus)

Entre la multitud estaba una familia que llegó desde Colombia como parte de un paquete turístico para seguir a su selección. Después de recorrer la Ciudad de México, llevan tres días en Guadalajara.

“La recepción ha sido espectacular. Los mexicanos son súper hospitalarios, muy agradables y muy bien recibidos”, contaron.

La familia consiguió boletos mediante un paquete adquirido desde Colombia que incluyó los dos partidos de la selección y aseguraron que la convocatoria para reunirse en La Minerva la conocieron a través de redes sociales.

Durante su estancia han recorrido algunos de los principales atractivos turísticos de Jalisco, como San Pedro Tlaquepaque, y confían plenamente en el desempeño de su equipo. “Vamos a pasar, eso sí estoy segura”, dijo una de las aficionadas.

La historia se repitió con una pareja de colombianos que llegó primero a la Ciudad de México y después viajó a Guadalajara para el encuentro. Su impresión de la ciudad fue inmediata.

“Increíble. El transporte es de primer nivel, la comida nos encanta y ya tenemos nuestros boletos para el partido”, comentaron. Además de asistir al estadio, ya visitaron Zapopan y Tlaquepaque, y tienen previsto recorrer Tequila antes de continuar su viaje por Monterrey y la Huasteca Potosina.

También destacaron el cariño que existe en Guadalajara hacia el portero Camilo Vargas por su paso con el Atlas. “Es un ídolo, le dio el título al Atlas, sabemos que aquí los mexicanos lo quieren”, señalaron.

La marea amarilla convirtió por unas horas a La Minerva en el punto de encuentro de una afición que hizo sentir a Guadalajara como una ciudad compartida entre dos países.

Entre el sonido de un ballenato improvisado y los tambores, las banderas ondeando y los gritos de “¡Colombia, Colombia!”, la víspera del partido dejó claro que, más allá del resultado, la fiesta ya había comenzado.

Lo más relevante en México