Jalisco

Paradójicamente, en una época en la que tenemos más información al alcance de un clic, es cuando más trabajo nos cuesta distinguir qué es real

Derecho en Perspectiva: La verdad compite en desventaja

Hubo un tiempo en el que ver un video bastaba para creer que algo había ocurrido.

Escuchar una voz era suficiente para identificar a una persona. Una fotografía representaba una prueba y una noticia publicada por un medio conocido generaba, al menos de entrada, un voto de confianza.

Hoy ya no.

Paradójicamente, en una época en la que tenemos más información al alcance de un clic, es cuando más trabajo nos cuesta distinguir qué es real. Cada minuto se publican miles de fotografías, videos, opiniones y noticias, pero a ello se suma una tecnología capaz de generar imágenes de hechos que nunca sucedieron, clonar voces con una precisión sorprendente y producir videos tan convincentes que desafían nuestra propia percepción de la realidad.

El problema de fondo no es que la tecnología avance, porque el progreso es inevitable. El verdadero quiebre es que, por primera vez, la verdad compite en desventaja.

Este cambio de paradigma también obliga a replantear la manera en que entendemos el derecho a la información. Durante décadas la discusión consistía en garantizar el acceso; hoy, el desafío parece ser otro: ¿de qué sirve recibir miles de datos al día si ya no sabemos en cuáles confiar?

El derecho no protege únicamente la libertad de expresarnos. También protege la posibilidad de tomar decisiones libres. Y para que una decisión sea verdaderamente libre necesita partir de información confiable. Si votamos, compramos, opinamos o juzgamos basándonos en ficciones, nuestra libertad de elección comienza a convertirse en una ilusión.

No se trata de caer en la paranoia de desconfiar de todo, ni de asumir que cada foto está manipulada, y mucho menos que toda noticia es falsa. Se trata de recuperar algo que parece estar perdiéndose en la era de la hiperconectividad: el criterio.

Dudar e investigar antes de asegurar y verificar antes de compartir. Parecen acciones sencillas, pero hoy son una obligación ciudadana.

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Quizá el mayor reto de nuestra generación no sea aprender a utilizar la inteligencia artificial, sino aprender a convivir con ella sin renunciar a nuestra capacidad de distinguir entre un hecho real y una fabricación digital.

Desde Derecho en Perspectiva sostengo que la verdad nunca había estado tan desprotegida. Cuando dejamos de creer en los hechos, lo que sigue es la desconfianza. Y cuando la desconfianza se vuelve la regla, también comienzan a tambalearse la justicia, las instituciones y el Estado de derecho. Porque si llega el día en que un video, un audio, una firma o una fotografía dejan de ser suficientes para acercarnos a la verdad, la tarea de impartir justicia se vuelve infinitamente más compleja. Al final, cuando la verdad compite en desventaja, la justicia también lo hace.

Karina Santillán Cano, abogada y columnista legal ciudadana

@kaarinacano

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