Investigaciones aparte, es probable que todo lugar común se nos venga encima en estos días que corren sin escapatoria alguna. Me explico. Parece que somos peces en las redes, y no precisamente porque sea nuestro deseo entrar en alguna lata. ¿Es verdad que el algoritmo es nuestro dueño? Me parece que la pregunta no es ociosa, aunque lo parezca.
Desde siempre ha habido quienes creen posible que la armonía venga a sentarse entre nosotros, y quizá con ese ánimo consideran preciso encontrarnos las caras en esas redes, ahora, porque ahí suele ser el lugar de reunión, y sí creo que más o menos todos queremos vernos, seres gregarios, sí, en definitiva. Aunque algunos ejemplares queramos hacernos los adictos al silencio.
El paso por ese horror llamado Covid nos demostró cuán gregarios somos. Amo el ejemplo de aquella amiga querida que se dio a la tarea de hacer con amigos la representación de obras pictóricas famosas en fotos que ya quisiera tener en mi sala para recordarme que ninguna esclavitud es posible si el espíritu es libre.
Y que conste que advertí al principio que los lugares comunes se nos iban a venir al encuentro sin pudor. Sólo así, sin pudor, es posible lanzar al aire preguntas que de tan afiladas podrían herir.
Me gustaría que esa pregunta, ¿de verdad el algoritmo es nuestro dueño? Hiciera eco en el interior de nosotros y de ese modo aprovechar el reverbero en lo que de humanos tengamos para dar la lucha, sí, es necesario luchar contra ese dominio y es particular privilegio de cada uno de nosotros encontrar la forma, gregarios como somos, hacer que los lazos que nos unen sean poderosos, que vayan más allá de la foto sonriente donde sí somos pero no tanto, ustedes saben a qué me refiero.
Y sí, toda relación humana es difícil, tan sencillos que nos vemos todos con nuestro disfraz de humanos estándar, pero por dentro hay ruinas o laberintos, cuevas o mares profundos, ¿dar caza en esa inmensidad a lo que antes se le llamaba alma sin salir lastimado? Apostamos por ello, uso el plural porque quiero pensar que no soy la única, me gustaría creer que somos muchos los que queremos diseñar caminos para que el algoritmo no sea nuestro dueño. Ojalá.
Spiritual urgente es la columna de opinión de la escritora Guadalupe Ángeles
Acerca de la autora: Guadalupe Ángeles nació en Pachuca, Hidalgo. Fue directora de la revista Soberbia. Entre sus obras se encuentran Souvenirs (1993), Sobre objetos de madera (1994), Suite de la duda (1995), Devastación (2000), La elección de los fantasmas (2002), Las virtudes esenciales (2005), Raptos (2009), No es luz, mas enceguece (2023), y En el corazón de la mañana (2024).
Fue ganadora del Premio Nacional de Novela Breve Rosario Castellanos 1999 por Devastación. Actualmente radica en Guadalajara.
