Karla Gómez relató las agresiones físicas, amenazas e incertidumbre que vivió durante su detención tras la megamarcha por el agua limpia en Guadalajara, realizada el domingo 11 de octubre. De acuerdo con su testimonio, ella y su pareja fueron arrestadas cuando ya se retiraban de la movilización y buscaban un lugar para desayunar.
En su relato, Karla sostuvo que la manifestación comenzó en un ambiente pacífico y familiar en la glorieta de La Minerva, punto de reunión de los colectivos que caminaron hacia Casa Jalisco para exigir agua limpia. Señaló que entre los asistentes había niñas, niños, adultos mayores y personas que participaban en la Vía RecreActiva y que se sumaron a la protesta.
Aunque reconoció que los manifestantes expresaban su inconformidad mediante consignas y reclamos, afirmó que durante el recorrido inicial no percibió un ambiente de tensión. La situación, dijo, comenzó a cambiar al acercarse a Casa Jalisco, donde algunas personas retiraron y arrastraron las vallas colocadas frente al inmueble.
Karla explicó que, al reunirse con su pareja cerca del dispositivo policial, observó enfrentamientos verbales entre civiles y policías. Aseguró que algunas personas intentaron impedir que los uniformados se llevaran a una joven y que, durante esos momentos, los agentes comenzaron a lanzar macanazos y patadas contra quienes estaban cerca.
La joven afirmó que ella y su pareja también recibieron patadas mientras intentaban impedir la detención de una manifestante. Posteriormente, ambas se retiraron hacia una zona más alejada de Casa Jalisco, donde se reunieron con una amiga.
De acuerdo con su testimonio, los policías lanzaron bombas de gas lacrimógeno en varias ocasiones y utilizaron agua para dispersar a los asistentes. Karla señaló que algunas personas se quejaban de la represión mientras exigían agua limpia para sus colonias.
Asegura que fue detenida cuando ya se retiraba
Karla relató que alrededor de las 14:00 horas decidió abandonar la movilización junto con su pareja y su amiga. Las tres caminaron hasta el cruce de las avenidas cercanas a Casa Jalisco y esperaban el semáforo para atravesar la calle, mientras buscaban un establecimiento donde desayunar.
En ese momento, dijo, observaron a un grupo de manifestantes que corría y advertía que los policías estaban lanzando piedras. Las tres mujeres buscaron protección detrás de un poste de concreto en el camellón, luego de presenciar cómo una piedra golpeó a otra manifestante en el hombro.
Según Karla, los policías levantaron sus escudos y corrieron hacia ellas. Su amiga alcanzó a correr, pero ella y su pareja tropezaron con la banqueta y cayeron al suelo, donde fueron alcanzadas por los uniformados.
“En ese momento de la detención nos golpearon, nos jalonearon; a mí me jalaron el cabello horrible”, relató.
La joven aseguró que su amiga regresó para grabar lo que ocurría y reclamar a los policías, mientras ella intentaba explicar que ambas ya se retiraban de la manifestación. Sin embargo, sostuvo que los agentes no atendieron sus explicaciones y comenzaron a trasladarlas de regreso a Casa Jalisco.
Durante el trayecto, denunció, recibió amenazas, empujones y golpes, además de que los policías les mantenían la cabeza agachada mientras las conducían hacia un área que describió como un estacionamiento.
Karla también afirmó que un hombre corpulento la amenazó y le dio una cachetada. Consideró que podría tratarse de uno de los policías con quien había discutido previamente durante la protesta, aunque no aseguró su identidad.
Denuncia incomunicación durante el traslado a Fiscalía
La joven señaló que, al llegar a las instalaciones cercanas a Casa Jalisco, fue llevada a una sala donde había otras 38 personas detenidas. Ahí, dijo, personal de la Comisión Estatal de Derechos Humanos de Jalisco tomó sus datos y fotografías, y les aseguró que intervendría para procurar que recibieran un trato digno.
Posteriormente, las personas detenidas fueron trasladadas en un camión negro hacia la Fiscalía. Karla aseguró que no les informaron inicialmente a dónde las llevarían y que las policías les negaron la posibilidad de comunicarse con sus familiares.
La joven relató que logró enviar discretamente su ubicación en tiempo real a su amiga, quien permanecía fuera del operativo, pero no tuvo comunicación con personas del exterior hasta alrededor de las 2:00 horas del lunes, cuando les permitieron realizar una llamada en la Fiscalía.
Sin embargo, afirmó que no pudo concretarla porque no recordaba los números telefónicos de sus familiares y, pese a que le dijeron que podría consultar su celular para obtener uno, esto nunca ocurrió.
Fue hasta la mañana del lunes, cuando su padre les envió desayuno a ella y a su pareja, que tuvo la certeza de que su familia sabía dónde se encontraban y esperaba afuera de las instalaciones.
Sobre su estancia en la Fiscalía, Karla distinguió el trato recibido ahí del que, según su testimonio, enfrentó durante la detención y el traslado. Explicó que personal de Derechos Humanos estuvo pendiente de sus necesidades, les ofreció agua y acceso al baño, mientras permanecían a la espera de que concluyera el papeleo.
No obstante, señaló que durante el procedimiento recibieron información ambigua sobre su situación jurídica y que algunos documentos que les pidieron firmar contenían, según dijo, información que no correspondía con lo sucedido.
Los acusaron de intento de homicidio, afirma
Karla sostuvo que fue hasta minutos antes de su liberación cuando les informaron los cargos que presuntamente se les imputaban: intento de homicidio contra tres policías, quienes habrían sufrido lesiones, entre ellas una relacionada con la pérdida de un dedo, otra con un ojo y una más en el cráneo.
De acuerdo con su testimonio, la acusación se habría planteado contra las 39 personas trasladadas a la Fiscalía, sin que, afirmó, les hubieran explicado previamente los señalamientos específicos en su contra.
La joven indicó que su liberación se concretó alrededor de las 15:00 horas del lunes 12 de octubre, después de permanecer detenida desde el día anterior. Señaló que las personas liberadas firmaron documentos relacionados con su situación jurídica mientras continuaban las investigaciones.
Karla calificó lo ocurrido como una experiencia de detención marcada por la violencia y la incertidumbre, y reiteró que, desde su perspectiva, ella y su pareja ya se habían retirado de la protesta cuando fueron arrestadas.
Su testimonio se suma a las denuncias de personas detenidas durante la megamarcha por el agua, movilización que comenzó en La Minerva y concluyó en las inmediaciones de Casa Jalisco, donde se registraron enfrentamientos entre manifestantes y elementos policiales.