
El pasado martes 20 de octubre, en la Librería del Fondo de Cultura Económica en Guadalajara, fue presentado el más reciente libro de Marta Cerda, prolifica autora tapatía, fundadora de la escuela local de la Sociedad General de Escritores de México (SOGEM). A continuación compartimos el texto que leyó durante la presentación de dicha obra, el doctor en Letras Hispánicas Juan Manuel Sánchez:
Agradezco la confianza de la maestra Martha Cerda al permitirme presentar ante ustedes su más reciente libro: A la vera del camino, producto del ya conocido insomnio fértil de nuestra autora.
Empiezo con un epígrafe de ella misma: “Las últimas semanas me he sentido malabarista, pirinola, saltimbanqui y nixticuil”.
A la vera del camino está dividido en dos grandes partes, la primera, Varia invención, es un subtítulo que lleva un guiño, un eco, de otro gran trabajo literario (Juan José Arreola), esta parte abre el volumen, contiene cuarenta textos, que me permito denominar brevensayos, término que acuñó el doctor Vicente Preciado Zacarías, este género es cultivado por los artistas de las letras cuando les apremia la lucha contra el ángel y no pueden permitirse, de momento, una pelea de campeonato, de muchos asaltos.
La segunda parte: Literatura de la literatura, contiene, como el subtítulo avisa, textos acerca de textos literarios. Ambas comparten temas, estilo y recursos característicos de nuestra autora, por lo cual hablaré indistintamente de ellas.
En esta obra encontramos continuas y profundas reflexiones acerca del ser de la humanidad, las cosas, los hechos y las instituciones: la pareja, los hijos, los amigos y, cómo no, las palabras. Para escritores conscientes de los múltiples resquicios del quehacer literario, las palabras son pilares de su vida, su vida misma, su manera de ser en el mundo, la escritura es parte de la epidermis: “Mientras siga “siendo”, seguiré escribiendo como consecuencia de existir”, dice nuestra autora en un lugar, y agrega en otro refiriéndose al juego infantil de los encantados:
Yo estoy encantada, pero al revés, algo me impulsa a escribir y escribir sin parar, es una necesidad, una obsesión. Si no lo hago no tiene sentido levantarme y bañarme, para qué.
El sistema de escritura es la interrogación y la indagación constantes, interrogar por inquietud, porque la maravilla que es el mundo no nos da certezas de una vez, y, dice Martha con el ejemplo diario, se debe penetrar en él, para ello qué mejor herramienta que el filo de la pregunta certera.
En esa indagación es ella misma material de estudios, desde su apellido hasta su cuerpo:
Eso, la portada tenía que decir quién soy, de dónde vengo y… ¿a dónde voy?
Esta pregunta es constante en el libro, adelanto que dicha indagación sigue, ya que no se ha detenido, lo encontrado genera nuevas incógnitas:
¡Eres “la desconocida de ti misma”, diría Paz. Quién tuviera el espejo de Dorian Gray!
Luego agrega: Este libro tiene importancia para mí porque reafirma mi ser, confirma mi destino: nací para escribir y, por lo tanto, mi origen.
Hablando de orígenes, de su apellido centenario nos dice:
Algo hay de eso, yo nací con pelo hasta la rabadilla, decía mi mamá.
Temo que hasta aquí se piense que estamos ante un tratado de filosofía, con toda la seriedad que implica dicha disciplina, nada de eso, todos los temas, hasta los más escabrosos, que los hay, están plasmados con grandes capas de humor, lo lúdico campea en los recorridos de nuestra querida autora. Incansable en su labor, nos dice más adelante:
Si hago una pausa en el camino para mirar atrás, corro el riesgo de convertirme en estatua de sal. Debería hacer una pausa entre un libro y otro, pero si me detengo, es poner punto final. No me resigno, aunque el semáforo esté en rojo, no quitó el pie del acelerador para arrancar en cuanto se ponga en verde.
Toma en cuenta, de sus amigos y seres cercanos, las descripciones que hacen de su persona:
Según mi querida amiga Caro, soy una extraña mezcla entre escritora, gestora, diplomática y huracán. Y según otra querida amiga, Ruth, hago las cosas sin pensar.
Y las acepta, pero considera que no abarcan toda su personalidad:
Tal vez las dos tienen razón, pero les faltó agregar: Pasión, con P mayúscula.
El rigor que caracteriza sus clases, en donde enseña algo más que estrategias de escritura, recalca que la literatura es una actitud ante la vida, se hace patente en un microensayo:
Y voy pa’trás, el mismo día de la graduación de mi nieto me llamó una aspirante a escritora, o más bien una aspirante a triunfadora a como dé lugar y escogió la literatura para ello.
LITERATURA: NECESIDAD VITAL, NO UN ESCENARIO PARA LUCIRSE
Para Martha Cerda la literatura es una necesidad vital y no un escenario para lucirse, por eso agrega en este mismo escrito:
Mezclar la literatura con la ambición y la vanidad da como resultado la frustración propia y de los fieles a la verdadera literatura, convencidos de que ésta es un fin en sí misma, no un medio para sanar traumas o delirios de grandeza, para eso hay que ir con un psicólogo de almas.
El mismo párrafo tiene un remate digno de análisis:
¿Alma? Ya nadie piensa en ella, es un concepto obsoleto en este tiempo de la inteligencia artificial.
Algunos de los brevensayos son de agradecimiento, con nombres y señales de las personas que compartieron y comparten sus ideas de la cultura y las artes, la literatura en particular. Filias y fobias, ratos de objetividad y otros de desenfundar las pistolas a la menor provocación, como lo hacen las almas valientes que saben, y no temen, que sus textos caerán en manos que no comparten ideologías y principios.
Hace recuento de su vida utilizando los recursos que desordenadamente he mencionado aquí: valentía ante las palabras, juegos semánticos con títulos de obras, digresiones y más:
Yo me he perseguido desde que nací. Empecé buscando el vellocino de oro y me di de topes conmigo misma. Pero como no tengo nada qué hacer, ni siquiera cuidar mi reputa y más reputa reputación, seguiré buscando la fuente de la eterna juventud, la tierra prometida, el paraíso perdido, la verdad sospechosa, a Hamlet, el callejón de los milagros, la familia Burrón, el álbum de familia, de cualquier familia; el espejo de Dorian Gray... Buscaré a Sábato en El Túnel y a Borges en El Aleph; al fin y al cabo, mientras agonizo, tengo cien años de soledad para encontrarlos, y de aquí, al eterno retorno.
En cuanto a las reseñas contenidas en la segunda parte de A la vera del camino, me digo que tal vez la maestra está inaugurando una variante en un género que llevará su nombre, y cuando se hagan ejercicios de escritura en la materia correspondiente se podrá dejar una tarea que diga: escribir una reseña literaria a la manera de Martha Cerda, ya que ella nos explica parte de una de sus obras más complejas: “Es el coprotagonista, una concesión de la autora a los maridos.” Dicha obra esLa señora Rodríguez
Recordará el presente y memorioso asistente a este evento que mencioné la palabra nixticuil al inicio de mi lectura, pues bien, la digresión, el cambio de foco del discurso, los neologismos, disecciones de palabras, prefijos, raíces y sufijos puestos al lente agudo del análisis personal de nuestra autora, hicieron que me sintiera un nixticuil de la lectura ante este libro (véase su diccionario personal).
La apertura en su reconocimiento es amplia, los escritores que admira y recomienda son innumerables, su lista va desde los clásicos, donde arranca, pasa por consagrados contemporáneos y llega a escritores de trece años.
Los niveles del discurso: el morfosintáctico, el fonológico, el léxico y el semántico están muy bien cuidados, nunca pierde de vista que la literatura no se hace con pasiones sino con palabras bien acomodadas.
Este libro es muchas cosas, lo que no, una despedida:
Pero éste no es un testamento, no es un hasta aquí, sino un continuará. Solo que no voy sola, voy contigo, en el fondo soy una niña a la que hay que tomar de la mano para cruzar la calle, para cruzar la vida...
Lo moderno y lo reciente viven en sus temas, los cuales son tratados sin velos limitantes. Hay muchas maneras de estar en el mundo. Martha Cerda eligió ser activa y proactiva, inauguró una nueva profesión en Guadalajara, a esa profesión le deben cientos de personas sus logros en el ámbito de la escritura. Mujer que diseñó parte del perfildel oficio de la escritura en estos días, es decir, en el ámbito de su pasión, las letras, trazó cómo ser y estar en estos tiempos recios, será por eso que se mueve tan bien dentro de nuestro siglo, porque el siglo veintiuno es, en parte, y en el ámbito de la literatura mexicana, diseño de ella.
Muchas gracias.
Juan Manuel Sánchez Ocampo es doctor en Letras Hispánicas por la Universidad de Guadalajara. Ha publicado cuentos, ensayos, artículos y poemas en diversas revistas y escrito los siguientes libros: Historia huichol. SEJ (1997), Para leer a Octavio Paz. Amate (2000), Golpe de clavos. Memoria de la Voz (2011). Umberto Eco, crítico in fabula y El humor en la obra de Vargas Llosa.
Coautor de diversos libros de ensayo y crítica literaria: Sendas y signos del discurso literario, Propedéutica de la lengua y la literatura, Jalisco 1910-2010. Anecdotario de la historia matria, Historia, ficción e ideología, una relectura de Mario Vargas Llosa, El cuento mexicano de horror, Desde un lugar cuyo nombre. Fue profesor invitado por la Universidad de Austin, Texas (2007). Sus etapas literarias favoritas son el Siglo de Oro, la literatura mexicana del siglo XIX y el boom latinoamericano. Actualmente imparte clases de literatura en el Departamento de Letras de la U de G.