Innovación

Videojuegos: VA-11 HALL-A

Ya se va haciendo costumbre que el espacio independiente tenga las experiencias videojugables más interesantes de la industria. Gracias a la accesibilidad que la tecnología nos proporciona al mundo del diseño gráfico y las herramientas como RPGMaker, prácticamente cualquier persona con algo de creatividad es capaz de contarnos algo o hacernos partícipe de algo. Este juego tira más por la segunda opción.

Nos encontramos en una distopía cyberpunk, las condiciones de vida son, como en todo mundo futurista, pésimas y una grosera división entre las clases sociales. En medio de todo esto se encuentra un bar de frecuencia llama “VA-11 HALL-A”. Antes de que el nombre les engañe, estamos lejos de encontrarnos en un sitio en donde lleguen victoriosos guerreros a gozar de un interminable festín, antes bien todo lo contrario. Una sala pobremente iluminada con neón sirve como refugio a los que quieren escapar del día a día.

La historia es protagonizada por Jill, una barman que ha huido de su pasado y busca perderse en el servicio al prójimo. Esta es una novela visual, y como es costumbre la mayor parte del juego se va en leer diálogos. El segundo punto del juego es servir bebidas de las que tienes las recetas, sin límite de tiempo y con la posibilidad de resetear en caso de haber mezclado malo. La verdadera gracia surge cuando el pedido es ambiguo, cuando no te piden una bebida especifica sino que, interpretando su estado de humor, debes lograr animarle con una mezcla que tú elijas.

En su mayoría las novelas gráficas encuentran su propósito en la elaboración de una fantasiosa y complejísima historia con la fórmula del anime, pero “VA-11 HALL-A” rechaza los dramas ficticios para encontrar su cénit en la empatía que sientes por otros, adelantarse a lo que quieren incluso cuando no lo pidan. Eres ese personaje que en las películas está en segundo plano, en el papel de consejero o guía espiritual en la jungla de cemento.

Por encima de su época y tecnología, estamos aquí para escuchar, entrar en las vidas de estas personas e intentar que vayan a mejor. El grado de detalle con el que los personajes se desenvuelven es un mérito a reconocer. La obra es capaz de exponer peripecias inusuales y tratar la sexualidad de forma directa y madura, sin por ello dejar de lado los diálogos tiernos.

Tira a lo básico a nivel jugable y definitivamente se podría haber hecho más a la hora de interpretar una barman. Pero ofrece lo suficiente como para que estos detalles pasen desapercibidos. Permite desconectar y disfrutar de esta historia y de este mundo, de sus personajes tan coloridos, y de sus momentos tan humanos.

lg

Copyright © 2024 La Crónica de Hoy .

Lo más relevante en México