Innovación

Niñas y niños llevaron al Congreso de Jalisco 38 proyectos que exploran desde el cuidado del agua y el aprovechamiento del agave hasta los viajes a la Luna y la tecnología espacial

La ciencia también se aprende jugando

Entre tubos de ensayo, ideas, experimentos y mucha curiosidad, la ciencia encontró un espacio para ser compartida por niñas y niños en el Congreso del Estado. La Feria de Proyectos de Ciencias “Pandillas Científicas” reunió 38 trabajos elaborados por estudiantes de primarias públicas, privadas y Centros de Educación Especial, quienes convirtieron sus inquietudes en propuestas de investigación y divulgación.

La Feria de Ciencias: “Pandillas científicas” con 38 proyectos infantiles en el Congreso de Jalisco

La iniciativa, impulsada por la diputada de Movimiento Ciudadano María Bravo, tuvo como propósito acercar a las infancias a la ciencia desde una perspectiva creativa y cotidiana, pero también mostrar que investigar implica equivocarse, volver a intentar y encontrar nuevas respuestas.

De los 38 proyectos, 16 fueron presentados de manera presencial en los pasillos del Congreso, mientras que otros 22 participaron en modalidad virtual. Entre las propuestas hubo investigaciones relacionadas con temas cercanos al entorno de Jalisco, como el aprovechamiento sustentable del agave, alternativas para el cuidado del agua, la elaboración de pigmentos naturales a partir de plantas endémicas y el legado cultural de los Guachimontones.

La curiosidad de los participantes también apuntó hacia las estrellas. Algunos proyectos abordaron el uso de la obsidiana del volcán de Tequila en lentes espaciales y la cronología del viaje a la Luna. Otro de los trabajos revisó las aportaciones de Guillermo González Camarena y su impacto en la historia de la tecnología.

Más allá de los resultados de cada investigación, la feria puso sobre la mesa una idea sencilla: la ciencia comienza con una pregunta. Para María Bravo, también puede convertirse desde la infancia en una manera de enfrentar los retos de la vida, pues detrás de cada proyecto hay pruebas que no siempre funcionan a la primera y la decisión de volver a intentarlo.

La legisladora destacó que ese proceso de insistir y aprender de los errores es parte fundamental de la formación científica, pero también de la vida cotidiana. Por ello, señaló que las niñas y los niños participantes son un ejemplo de perseverancia y resiliencia.

Otro de los ejes que acompañó la exposición fue el sentido social de la investigación. Bravo subrayó que la ciencia, la tecnología y la innovación adquieren mayor valor cuando las ideas pueden contribuir a resolver problemas que afectan a otras personas y beneficiar a la comunidad.

La jornada también reconoció el acompañamiento de docentes, directivos, asesores y familias, quienes hicieron posible que las inquietudes de las y los estudiantes llegaran hasta el recinto legislativo. Al cierre se entregaron premios especiales a los tres proyectos considerados más sobresalientes.

Así, entre investigaciones sobre recursos naturales, patrimonio, tecnología y exploración espacial, “Pandillas Científicas” convirtió por un día los pasillos del Congreso en un pequeño laboratorio de ideas, donde la imaginación infantil tuvo permiso para hacerse preguntas y buscar respuestas.

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