La presión social por comportarse de manera adecuada, especialmente en América Latina, genera en las mujeres sentimientos de culpa que pueden desembocar hasta en suicidios, de acuerdo con la psicóloga Ruth Márquez Mejía.
Sin embargo, la terapia moderna ayuda a superar este sentimiento y recomienda un examen de conciencia que distinga el origen de la culpa femenina y desentrañe el conflicto desde un enfoque de comprensión y aprendizaje, aseguró la experta egresada de la UNAM.
Para superar la culpabilidad que surge al incumplir con una serie de expectativas sociales, que buscan la "perfección" femenina, es primordial que las mujeres hagan contacto consigo mismas pensando siempre que "somos únicas e irrepetibles", añadió.
Además, "muchas mujeres crecen y viven con la presión de una sociedad que espera que sean siempre perfectas y jamás cometan errores. Si una mujer no cumple con lo que la sociedad le demanda deja de ser aceptada, y siente culpa por no llenar las expectativas".
Así lo explicó la también especialista en trastornos de personalidad. "Cuando una mujer se siente culpable justifica terribles humillaciones además de someterse a sí misma a severos castigos para expiar el sentimiento de culpa".
Todo empieza en la niñez. "Para que una mujer sea buena esposa, hija, hermana, empleada, hay que ser obediente, abnegada y hacendosa", es decir, perfecta, comentó.
Porque la sociedad crea la noción de la mujer "maravilla" y estigmatiza a las que no lo son: "sobreviven los estereotipos de las niñas buenas que juegan a la comidita y no brincan en la cama, mucho menos se trepan en los árboles o juegan con lodo...", reflexionó.
Ello contrasta con ciertas etiquetas comunes que, en nuestra sociedad, "tachan a las féminas como desobedientes, ociosas, mantenidas, inútiles, provocadoras, fodongas. A cada uno de estos estigmas corresponde una culpa que no permite a las mujeres vivir tranquilas".
Pero los estereotipos y las expectativas del comportamiento femenino cambian según las reglas y las costumbres. Lo que es malo en un lugar o en una época puede no serlo en otro. Los sentimientos de culpa se adquieren de acuerdo con la época en la que se vive.
Desde la infancia las niñas reciben más presiones por parte de la sociedad y son castigadas con mayor frecuencia que los hombres, incluso por sus propias madres.
"Todavía hay tantas madres que ignoran y justifican agresiones de hijos varones hacia las niñas porque 'el que se lleva se aguanta', de forma que van aprendiendo a sentir culpa aunque no hayan hecho nada malo".
Son más quienes se piensan culpables a pesar de ser inocentes y viven sus vidas temerosas de ser juzgadas, auto castigándose y negándose a sí mismas la tranquilidad. Es el caso de amas de casa que piensan que al no contribuir económicamente con los gastos del hogar, han fallado.
"En consecuencia, ellas mismas se dejan dominar tanto por sus maridos como por sus hijos para 'saldar sus deudas' ya que a toda falta corresponde un castigo", en opinión de Márquez Mejía.
"Una ama de casa puede llegar a sentir culpa si no termina rápidamente los quehaceres domésticos, si no ahorra o consigue las mejores ofertas en el supermercado, si no cocina los mejores y más sanos alimentos, incluso si descansa ya que primero están las demandas de la familia.".
Cuando alguien pasa días, meses y años viviendo y sintiéndose culpable comienza a ser infeliz. Es por ello que la psicóloga recomienda a sus pacientes hacer una reflexión, detenerse a pensar sobre aquello que no les permite ser funcionales.
La vida puede ser algo sumamente placentero siempre y cuando cada individuo esté dispuesto a aceptar sus errores para aprender de ellos. "Cuando una mujer se da la oportunidad para descansar de una manera consciente no siente culpa porque sabe que le beneficia", concluyó la psicóloga.
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