
Han sido contadas las ocasiones en las que el séptimo arte en México se ha preocupado por el medio ambiente. Es por eso que Eleonora Isunza y Gustavo Ballesté, directores del Festival Internacional de Cine y Medio Ambiente, decidieron tomar su propia iniciativa para reunir a algunos de los cineastas más destacados de los últimos años con la finalidad compartir sus preocupaciones por el medio ambiente.
El resultado es Nahui Ollin, sol de movimiento, un filme documental que reúne ocho cortometrajes de directores como Carlos Armella, Antonino Isordia, Michelle Ibaven, Teresa Camou, Sergio Blanco y Roberto Olivares, quienes se repartieron en ocho estados para ver como se ha desarrollado el calentamiento global.
“Nosotros nos dimos cuenta sobre la falta de filmes que hay sobre el tema, y cada vez nos parecía más preocupante porque cada año programamos filmes para el festival. Es por eso que decidimos tomar nuestra propia iniciativa en un filme que ya lleva cocinándose desde el 2015”, destacó Gustavo Ballesté, en entrevista con Crónica.
“En estos nueve años que llevamos de historia con el festival hemos visto diferentes propuestas de todo el mundo y notamos que en México hay una percepción equivocada sobre el cambio climático. A muchos lo primero que se les viene a la cabeza es un oso polar, o piensan que es algo que ocurre muy lejos pero no es verdad. Por eso decidimos tomar acción desde nuestra propia trinchera que es el cine”, añadió en su turno la cineasta Eleonora Insunza.
El filme aborda imágenes de estados como Chihuahua, Baja California Sur, Sonora, la Ciudad de México, Tabasco y Quintana Roo, y a través de la mirada de ocho realizadores Nahui Ollin, sol de movimiento se revela cómo el cambio climático ha ido avanzando en uno de los países con mayor biodiversidad a nivel mundial.
Corales, glaciares, mares, manglares, ríos, montañas, campos y ciudades han sido testigos del avance de lo que puede representar la mayor amenaza para la humanidad en esta era. A través de las voces de los habitantes en distintos puntos del país, el filme nos hace testigos de la adaptación así como de la mitigación que se realiza en sus comunidades.
“Lo más potente que tiene el festival es que los jóvenes que fueron parte del primer Cinema Planeta, ahora ya son mayores de edad, y son ellos los que comienzan a tomar las decisiones del futuro y tienen una nueva conciencia, es lo que buscamos generar con las generaciones que se vienen como la de estos estudiantes”, expresó Eleonora Insunza.
Por su parte el actor Noé Hernández compartió su experiencia en el campo con los niños y recordó como desde su infancia le enseñaron a tener un aprecio por la tierra que ahora busca compartir con las nuevas generaciones, por lo cual ayudó a los estudiantes a sembrar algunas semillas de jamaica y alentarlos a apoyarse del cine para enriquecer sus valores.
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