
Una investigación forense realizada con cuerpos de cerdos muertos colocados en el desierto de Arizona hace temer, por la rapidez con que “desaparecen, en tres o cuatro días”, que las cifras oficiales de muertes de indocumentados —7,216 de 1998 a 2017— “Se queden” cortas. “Estamos seguros de que hay mucha más gente que ha muerto en el desierto y de las que simplemente nunca encontraremos sus cuerpos”, dijo Jasón de León, director del Proyecto de Migración Indocumentada de la Universidad de Michigan. Los animales que más daño causan son los buitres, los cuales en bandadas de hasta 30 ejemplares pueden devorar el cuerpo de un cerdo en menos de 36 horas, pero también hay videos que muestran cómo las hormigas y otros insectos acaban con los huesos.
“El desierto está limpiando todo el trabajo sucio del Gobierno, no hay evidencia, los cuerpos simplemente desaparecen. Por eso, por medio de estos experimentos estamos tratando de demostrar al público lo que pasa”, dijo De León.
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