
El miedo a enfermar o intoxicarse por ingerir alimentos caducados, ha derivado en que cada año, tan sólo en América Latina, 85 millones de toneladas de alimentos enlatados, envasados o empaquetados sean tirados a la basura sin saber que la mayoría de ellos aún pueden ser parte de la dieta familiar. Países que enfrentan crisis alimentarias como consecuencia de problemas por millonarias deudas financieras o aquellos que dan refugio masivo a migrantes que huyen de la hambruna y las guerras, evalúan la opción de echar mano de algunos alimentos con etiqueta de vencimiento y que no representarían un riesgo para consumo humano.
Reportes del Banco Mundial (BM), la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) y el Programa Mundial de Alimentos de la ONU (PMA), señalan que el desconocimiento de la población sobre qué alimentos caducados pueden consumirse después del tiempo marcado en etiquetas, ha provocado que incluso en supermercados toneladas completas de comida enlatada y empaquetada salgan directamente de las bodegas hacia los tiraderos de basura.
Informes del 2006 del BM, refieren que los alimentos pueden convertirse en enemigos de la economía familiar, ya que en la mayoría de los casos se compran, se mantienen almacenados por largo tiempo sin tocarlos y al tratar de consumirlos y haber rebasado la fecha de su consumo, se tiran a la basura sin revisar si aún es conveniente ingerirlos.
De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS) y el PMA, lo cierto es que en la mayoría de los casos de comida caducada, ésta puede ser parte de la dieta familiar sin ningún problema, porque la fecha de caducidad real es muy distinta a la de su ingesta recomendada.
REGLAS. De hecho, según la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), no existe una norma común en todos los países del planeta sobre la caducidad de los alimentos, e incluso los científicos encargados de analizar el periodo real para consumo de alimentos envasados, difieren sobre este tema.
A pesar de las repetidas crisis en el mundo respecto al precio de los alimentos y que se viven desde 2007, en el planeta no hay una disciplina para el consumo de comida, lo que deriva en problema del desperdicio.
El hecho es que, cuantos más alimentos se tiran en los hogares, más comida adicional se compra para cubrir las necesidades familiares.
Con el fin de tratar de aprovechar los alimentos con etiqueta de vencimiento que aún pueden consumirse, desde 2013 Estados Unidos abrió en la ciudad de Boston un supermercado que ofrece productos caducados pero que pueden ingerirse después de su vencimiento. Grecia, obligada por la crisis económica que le detonó en las manos en 2010, también permitió a varios establecimientos vender alimentos caducados y que no ponían en riesgo la salud de las personas.
En febrero pasado, Dinamarca, sin enfrentar crisis alimenticia alguna, abrió una tienda que también ofrece comida en la que las etiquetas registran la leyenda: caducado, pero ofrece a sus clientes la garantía de que son comestibles, que no harán daño al consumidor.
GARANTÍAS. Alimentos como huevo, chocolates, yogures, papas fritas, galletas, harinas, tés en bolsa, mermeladas, miel, ensalada empaquetada, pastas secas, conservas y salsas en lata, entre otros productos, pueden consumirse hasta una semana o años después de la fecha de caducidad marcada, según datos de la FAO.
En el caso del chocolate, al contener azúcar, uno de los más potentes conservadores naturales, aguanta mucho tiempo tras su caducidad, aunque perderá sabor es comestible.
El huevo puede aguantar hasta cuatro semanas tras su vencimiento en etiqueta si está refrigerado, lo que evitaría la posible aparición de Salmonella. Su fecha de consumo es de 21 días.
La miel y las mermeladas pueden aguantar décadas para consumirse pero deben mantenerse lejos del sol.
Las ensaladas empaquetadas, que pasan por lavados con ácidos cítricos pueden consumirse hasta tres semanas después.
Las galletas, harinas y pastas, al contener azúcar y sal pueden ingerirse hasta seis meses después, aunque enfrenten cambios en su estructura como hacerse duras y cambiar de sabor.
Las conservas en lata, con excepción de las anchoas, que son una semiconserva, pueden consumirse durante tiempo indefinido, siempre y cuando no se abran y se mantengan en un lugar fresco y seco.
RIESGO. En lo que respecta a otros alimentos cárnicos como pollo, res, cerdo, cordero y pescado, éstos deben consumirse como máximo un día después de su caducidad marcada, para evitar riesgos de intoxicación.
Un estudio presentado por la OCDE con datos del Grupo Técnico de Pérdidas y Mermas de Alimentos del Banco Mundial, revela que aunque el desperdicio de comida es cotidiano en el mundo, hay 10 países que destacan por ser los que más envían a los basureros comida en buen estado con etiqueta de caducada.
Estados Unidos encabeza la lista, al registrar que cada año, cada uno de sus ciudadanos, desperdicia 760 kilogramos de alimentos.
Australia es secundo, con reportes de que cada persona en el país tira a la basura 690 kilos de comida por año, lo que equivale a más de 3.7 millones de toneladas de comida.
En Dinamarca, anualmente cada persona tira 660 kilos de comida en buen estado; en Canadá, 640 kilos de víveres; en Noruega, 620 kilos de alimentos.
Holanda, presente en esta lista negra, aparece con reportes de que cada uno de sus habitantes tira al basurero 610 kilogramos de comida; en Alemania, al año cada ciudadano desperdicia 540 kilos de alimentos; en el Reino Unido, 560 kilos de comida.
En la lista también aparece Malasia, donde cada persona tira anualmente 450 kilogramos de alimentos en buen estado, y Finlandia, donde cada uno de sus habitantes desperdicia cada 12 meses hasta 400 kilos de comida.
MÉXICO. México no se libra de este problema, y según los reportes, cada mexicano tira al año a la basura al menos 350 kilos de alimentos, mientras que en el resto de las naciones de América Latina, cada habitantes desperdicia hasta 250 kilogramos de comida.
Los gobiernos de Grecia, Italia, España, Portugal, Bélgica, Eslovenia, Holanda y Finlandia, que aún enfrentan secuelas por la crisis económica que detonó en 2008, evalúan la posibilidad de establecer mercados que expendan alimentos caducados, aunque aún se ve lejos esa posibilidad, ya que no hay acuerdos para establecer reglas para la oferta de qué alimentos pueden venderse para su consumo sin poner en riesgo la salud de los consumidores.
En los más de 56 países con crisis de hambre, la mayoría en África y Asia, la posibilidad de enviar alimentos vencidos no ha sido aceptada aún por organizaciones internacionales, debido a que la mayoría de comida que se almacena para su entrega en bancos de alimentos en regiones afectadas en su mayoría son cereales, semillas, galletas y agua embotellada, aunque el envío de grandes cantidades de productos enlatados y envasados con pocos días de vencimiento podrían ser una opción real en el corto plazo.
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